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Autoestima

 

 

«Creer en ti, avanzar, superarte, conocerte y quererte es el único viaje que te hará triunfar»

 

 

¿Quién soy, cómo soy, qué existe dentro de mí?

 

Cuando nacemos tenemos todo el potencial para ser y llegar a ser quienes queramos ser. Por desgracia, hay veces que no logramos creer en nosotr@s mism@s como deberíamos. ¿Qué te ha llevado a no confiar en ti? ¿Qué te ha llevado a darle tanta importancia a tu apariencia física? ¿Por qué dependiendo del día, al mirarte al espejo te veas genial o directamente evites tu reflejo?

Podría seguir lanzándote preguntas. La cuestión es que todas ellas, de un modo u otro son importantes. Sin embargo, ¿qué hace que ese potencial con el que nacemos quede relegado a un segundo, tercer plano o completamente enterrado?

Partamos de la premisa, con la que abre esta página, todos nacemos con el máximo potencial, para llegar a dónde queramos llegar. Sé que en ocasiones esto os será difícil de creer. Te invito a que me escribas si te apetece y charlemos sobre ello.

Este potencial con el que nacemos ahora no lo ves, lo sé y sé cómo es sentirse “casi invisible”. ¿Qué hace que cambie nuestro potencial? Te mencionaré algunas que me vienen a la cabeza: cultura, sociedad, educación, creencias…ciertamente hay muchas más que podríamos incluir.

Pero entonces, una vez aquí ¿qué hago ahora sí todo eso no depende de mí?

Cierto, muchas cosas no dependen de nosotros. Pero lo cierto es que muchas otras SÍ. ¿Qué puedo cambiar yo?

Cuando nos guían “Las Voces”

Ya desde antes de nacer nuestros padres se preguntan cosas sobre nosotros. ¿Será niño o será niña? La mayoría suelen decir eso de que “sea lo que sea estará bien, lo importante es que nazca bien”. Esto es verdad, pero en el fondo de su sentir, uno, otro o ambos desean algo; de forma inconsciente los que nos rodean desean algo de nosotros/as incluso antes de estar aquí.

Así podríamos seguir, a lo largo del desarrollo del recién nacido, sus progenitores, su familia, las personas de su entorno, cuidadores y educadores van proyectando hacía la multitud de mensajes. Llamemos a estas proyecciones, “las voces”. 

Las voces pueden ser positivas o negativas y muchas veces incluso no son expresadas explícitamente.

Podríamos seguir con esta metáfora, sin embargo, para entender un poco mejor lo que os quiero transmitir,  y  entenderlo mejor quiero contarte una pequeña historia real.

Una persona llegó un día a consulta, Anuar. Nuestro nombre también dice mucho de nosotros/as. En este caso, su nombre, significa “el que está iluminado”. Cuando llegó a consulta, no era capaz de verse ni física ni emocionalmente. Pensé ¿con la cantidad de significado que tiene su nombre, qué le habrá llevado a no verse si su cualidad, siendo la iluminación?.

Según avanzó el tiempo y cuando establecimos un vínculo terapéutico me preguntó, “¿en realidad no sé qué me pasa? Prosiguió: no tengo ningún motivo para quejarme, tengo todo lo que cualquier persona desearía”. Entonces le plantee la pregunta que tanto tiempo me llevaba rondando la cabeza y rompió a llorar.

Desde aquí comenzamos a trabajar. A ir desmigando lo que había llevado Anuar hasta el sitio en el que se encontraba cuando llegó a consulta. Aparecieron frases (voces) cómo las siguientes: “Anuar estate tranquilo y se bueno”, “Anuar es maravilloso”, “Anuar debes estudiar más”, “Anuar tienes que…”

Muchos de vosotros/as, pensaréis que lo que le pasaba a Anuar es normal, ¿verdad? y quizás tengáis razón. Sin embargo, cuándo damos más validez a las voces del entorno que a la nuestra, podemos llegar a sentirnos perdidos, vacíos… y acabamos sin poder vernos, sin ser nosotros. Sintiendo que hacemos las cosas porque toca y no porque queramos hacerlas.

Generalmente la “baja autoestima” o “autoestima poco saludable” es mirar a los demás antes que a nosotros/as mismos/as y/o no ser honestos/as, falsa modestia, o ego inflado entre otras…. Atender a todas esas otras voces aprendidas antes que la nuestra y no ser excrupulosamente honestos/as con lo que somos verdaderemante.

Anuar es ahora capaz de ver la persona maravillosa que es. Es feliz con lo que tiene y con lo que ha conseguido en su vida. Descubrió y aprendió a verse y conectar consigo mismo para después conectar con los demás. A subir la montaña de las «voces», traspasarlas y llegar a la cima de la gran montaña rocosa que había construido con todas sus vivencias

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